“¿VANDOR?” O CRISTINA
Cuenta la historia que allá por el año 1955 el
peronismo fue prohibido, los sindicatos intervenidos, los dirigentes peronistas
fueron perseguidos y el General Perón, líder del partido Justicialista, fue proscripto
y debió partir al exilio.
En el año 1958 con la asunción de Arturo
Frondizi como presidente y la sanción de la Ley 14.250, cumpliendo lo pactado
con Perón, se permitió el retorno de los peronistas a la conducción de los
grandes gremios.
Un año después, en 1959 el modelo desarrollista
propuesto por el gobierno de Frondizi entra en crisis, motivo por el cual los
grupos de poder económico presionan y logran colocar al ingeniero Álvaro
Alsogaray en el Ministerio de Economía. (sí, el mismo que dijo en un mensaje
televisado por cadena Nacional: “hay que
pasar el invierno”).
Alsogaray concretó un acuerdo con el Fondo
Monetario Internacional e impuso un severo plan de ajuste llamado Plan de
Estabilización que, ante la fuerte inflación y el déficit en la balanza de
pagos, buscó frenar la emisión monetaria, reducir drásticamente el gasto
público y liberar el mercado de cambios. (cualquier semejanza con la actualidad
no es pura coincidencia)
Frente a esa situación el movimiento obrero respondió
con una ola de huelgas paralizando por más de un mes los sectores más dinámicos
de la economía nacional. Ante tal panorama el gobierno de Frondizi decidió
pactar, a través del Ministerio de Trabajo (a cargo de Rubens San Sebastián)
con el líder de las 62 organizaciones gremiales peronistas, y a través de
ellas, con en el hombre más influyente de la CGT: Augusto Timoteo Vandor.
El Ministro de Trabajo de entonces, Rubens San
Sebastián, logró un acuerdo con el líder sindical Vandor que contempló un
aumento salarial a cambio de pérdidas de derechos laborales de los trabajadores
y aumento de la productividad. Para ello, y según crecientes rumores, a cambio
de la firma del convenio, Vandor habría recibido un suculento pago.
Dicen, aquellos que escriben la historia, que Vandor
tuvo una actitud oscilante con el gobierno de Frondizi al que atacó y defendió
según sus intereses.
Pese a las persecuciones el peronismo se
reorganizó políticamente y ganó las elecciones intermedias de 1962, dejando en
evidencia que los mecanismos que buscaban "desperonizar" a la
población estaban fracasando. El triunfo peronista provocó un nuevo golpe de
Estado contra Frondizi, quien también fue encarcelado y proscripto. Con el
peronismo y el frondizismo prohibidos las elecciones de 1963 llevaron al poder
al candidato del radicalismo Arturo Illia.
Por su parte Juan Domingo Perón, quien se
encontraba exiliado en Madrid, decidió volver al país en 1964, con vistas a las
elecciones presidenciales de 1967 que se presentaban ampliamente favorables a
un triunfo peronista.
“El Lobo” (apodo del líder sindical Augusto Vandor)
fue el gran impulsor del Operativo Retorno del General y el 2 de diciembre de
1964, la Comisión Pro-Retorno, encabezada por Vandor, partió desde Madrid en el
vuelo 991 de Iberia con escala en Rio de Janeiro acompañando al ex presidente. Al
llegar al aeropuerto de El Galeão, el gobierno brasileño, en complicidad con la
diplomacia argentina, retuvo al ex presidente por 13 horas y al no lograr apoyo
ni una movilización masiva que forzara su llegada, Perón debió ser deportado de
regreso a España.
A partir de ese acontecimiento, Perón se instala
en la famosa residencia "17 de Octubre" en el barrio de Puerta de
Hierro (Madrid), que sirvió como su búnker político durante gran parte de los
18 años que duró su proscripción y exilio.
Lo cierto es que en el entorno de Perón comenzó
a pensarse que el frustrado operativo había sido una maniobra de Vandor para
demostrarle al pueblo argentino que Perón no podía regresar y que se hacía
imprescindible un peronismo sin Perón.
Y justamente, el líder indiscutido de este nuevo
movimiento neoperonista no era otro que el propio Vandor.
Desde entonces las relaciones entre Vandor y
Perón fueron de mal en peor y el conflicto estalló en ocasión de las elecciones
provinciales de 1965, cuando Perón envió a la Argentina a su esposa Isabel para
bendecir las fórmulas peronistas y repudiar a los candidatos vandoristas,
logrando derrotar a todos sus candidatos.
Desde la proscripción Perón señaló públicamente
a Vandor como "el enemigo principal" del peronismo y se movió para
neutralizar el plan del líder metalúrgico.
*. “El Día de Reyes,
al atardecer, un extraño regalo llegó a casa de Carlos María Lascano: era la
presencia de sus correligionarios Julio Antún, Andrés Framini, Lorenzo Pepe y
César Faermann. “¿Estoy cesante?”, sonrió Lascano. Había acertado; los
visitantes venían a comunicarle la formación del Comando Superior Delegado para
la Unidad y Solidaridad del Peronismo, un ente inventado por Perón para
sustituir a la Junta Coordinadora Nacional, máximo organismo del movimiento
cuya presidencia ejercía Lascano, y cuyo poder detrás del trono era Vandor.”[i]
En junio de 1966 cae el gobierno de Illia convirtiéndose
Vandor en uno de los actores protagónicos del golpe de estado. Fue invitado a
la ceremonia de asunción del dictador Onganía, asistiendo a la misma y expresando
a la prensa su satisfacción por las buenas intenciones del presidente para con
el movimiento obrero organizado. Es así que bajo el amparo del gobierno militar
logró que se declare ilegal el Congreso de la CGT de marzo de 1968.
A partir de ese momento comenzó el quiebre
sindical bajo la bandera del “participacionismo”; una nueva corriente sindical
auspiciada desde la dictadura que supeditaba completamente el sindicalismo al
Estado.
Arrinconado, Vandor buscó acercarse nuevamente
a Perón…
Es muy común que los historiadores aclaren que
la historia no se repite.
Sin embargo, Hegel afirmaba que los grandes
hechos y personajes de la historia universal aparecen dos veces, y Marx, quien
compartía esta afirmación, sostenía a su vez que cuando la historia se repite,
la primera vez es una tragedia, y la segunda, una farsa.
Mark Twain adoptó un enfoque diferente,
sugiriendo que, si bien no se repite, a menudo rima.
Lo cierto es que aquellos sucesos políticos
acontecidos en los años ´60 (la historia) parecen “rimar” elocuentemente con
esta realidad que nos toca transitar.
En ésta lucha de poder las circunstancias y los
personajes no son extraños: la obra: el peronismo; los actores: caudillos
perpetuados en sus cargos, sindicalistas y/o gremialistas negociando
conveniencias más que derechos, y parientes y/o amigos soberbios, tercos y engreídos
que creen ser dueños de la verdad obviando el grito dado por el pueblo en las
urnas. (entre otros muchos incapaces ocupando cargos políticos y denunciados
por actos de corrupción).
Han llegado bajo una bandera política que ahora
pretender desconocer. Crean Movimientos con los cuales pretender “diferenciarse”
que, pensado históricamente, nos devuelve la idea de aquel “participacionismo”
reinventado a las épocas.
Intentar prescindir del liderazgo de Cristina es
volver a convalidar un "peronismo sin Perón". Y otra vez vuelve a
rimar la historia.
Parecen (Son) ser los propios (compañeros que
se dicen) los más interesados en mantenerla encerrada. Aún más que el gato o el
león.
Y en este “mientras tanto” el pichón se llama a
silencio atreviéndose a negociar con el Diablo cualquier escenario que lo lleve
a la Rosada. La lealtad ha quedado
sepultada bajo los escombros de la conveniencia.
Lamentablemente la realidad rima mucho con la
historia.
Pero el pueblo tiene MEMORIA.
San José 1111 es aquella “Puerta de Hierro”
histórica.
Por eso bien vale recordar la carta que Perón
habría dirigido a José Alonso, secretario general de la Asociación Obrera
Textil y rival de Vandor en la CGT, en aquella época:
«El enemigo principal es Vandor y su trenza. …
Su acción fue de engaño, doblez, defección, satisfacción de intereses
personales y de círculo, desviación, incumplimiento de deberes, componendas,
acomodos inconfesables, manejo discrecional de fondos, putrefacción, traición,
trenza. Por eso yo no podré perdonar nunca, como algunos creen, tan funesta
gestión. En política no se puede herir... Esa es mi palabra y ustedes saben que
Perón cumple”.
Cristina también cumple.
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