LA DECADENCIA DEL PARTIDO JUSTICIALISTA.
Sin duda alguna, las últimas elecciones de medio término han puesto en debate la crisis del Partido Justicialista. Y digo que lo “han puesto en debate” porque quizás la decadencia propiamente dicha viene desde hace muchos años.
Ya por los años 80 el partido había iniciado un proceso de introspección del que emergieron los llamados “renovadores” que proponían un PJ más moderado y reconciliado con las instituciones democráticas. En el camino quedaron los ortodoxos que defendían un peronismo guerrero de base sindical.
Puede llegar a pensarse, incluso, que conforme las épocas, el peronismo se fue adaptando a los cambios. Podemos vislumbrar los comienzos con un Perón estatista; luego austero y ortodoxo; nacionalista de izquierda en los ’70; neoliberal en los ‘90 y progresista a partir de Néstor.
Y es, justamente con la muerte de Néstor, cuando comienza a germinar la verdadera crisis del partido.
No olvidemos aquel “8N” (8 de noviembre de 2012) en que una masiva movilización convocada por la oposición tuvo el apoyo camuflado de la central obrera (CGT), sindicalistas, gremiales, caudillos y ortodoxos/renovadores propios, bajo un intento desesperado de vapulear toda posibilidad de gobernabilidad de Cristina.
Bien podría dirigirse a esos “peronistas” el famoso discurso de Evita del 1° de Mayo de 1952: “…la opresión de los traidores de adentro y de afuera …”. (Salvando las distancias y diferencia hasta los discursos resultan cíclicos.)
Muchas veces me pregunté sí estando Néstor vivo se hubieran atrevido a tanto .
Advertir las innumerables situaciones de violencia de género que ha sufrido y sufre Cristina Fernández de Kirchner no es un tema menor. Ataques, discursos de odio, estigmatización por su condición de mujer, violencia simbólica y ataque físico es un reflejo de la violencia de género que trasciende lo político.
“Vivimos un conjunto de violencias, un odio provocado por nuestra presencia. Es un odio que enfrentamos en este país marcado por la lógica esclavista, una lógica fundamentalista, colonial. Y también porque tocamos las estructuras de poder. Nosotras disponemos nuestro cuerpo para esta tarea, eso es algo violento. Son cuerpos extraños en esos espacios, eso provoca violencia. Y si encima tú osas denunciar al Estado, tú, una mujer negra, con ese cabello, con esa forma de hablar, te deslegitiman en plenaria te dicen: “qué linda ropa, cabello. En las redes sociales, es mucho más duro, dicen cosas como “negra asquerosa”, “voy a encontrar muchas cosas en ese cabello sucio”. Son ataques que vienen cargados de insultos raciales. Incluso recibo amenazas de muerte concretas, “si la encuentro en la calle, la mato a palazos… En los inicios como concejala, un hombre armado entró en la sede del partido intimidando y diciendo: “¡Mira, deja de subir a las favelas, para con eso!”. O cuando un hombre llama al partido y dice “quiero el teléfono de esa puta”, y sigue llamando diciendo que me iba a matar. Presentamos la demanda y la policía lo encontró. Estaba conectado con un diputado de extrema derecha y que ahora ha sido también elegido diputado nacional.” TALÍRIA PETRONE - Licenciada en Historia. Maestría en Trabajo Social. Profesora. Diputada federal por Rio de Janeiro (2019-2023) por el Partido Socialismo y Libertad (P-SOL). Integrante de la Comisión de Constitución y Justicia. (i)
Sumado a ello la violencia jurídica, judicial, incumplimiento del debido proceso, afectación de la presunción de inocencia y el miedo como elemento constitutivo de dominación. Hacia ella, su familia y su libertad.
“La cacería de brujas en las postrimerías de la edad media europea, asociada con la persecución a otras minorías que la cultura dominante percibía como muy riesgosas es la respuesta medrosa y a la vez agresiva de elites que cultivaron el patriarcado como la paradoja del temor reverencial al “otro” que se desconoce y del reconocimiento de un poder que ese otro tiene y que no se puede manejar o controlar por los medios habituales.” (ii)
En fin, un manual se podría escribir sobre las situaciones de violencia que padece la ex Presidenta. Hasta se le ha endilgado la responsabilidad de todos los males que padece éste país y, obviamente, la posible desaparición del PJ.
Señores: ¿No creen que es momento de una autocrítica severa y necesaria hacia adentro?
En un contexto de creciente incertidumbre y polarización como el actual nos encontramos con ciudadanos votando más "en contra de" que "a favor de", en un intento por castigar al sistema político. Existe una sensación general de insatisfacción con el nivel de inclusividad de las políticas públicas y el funcionamiento de las instituciones. La confianza en los partidos políticos tradicionales ha disminuido a niveles más bajos y a un ritmo más pronunciado que la confianza en los gobiernos en general.
Nos enfrentamos ante el fenómeno que algunos autores denominan “voto del descontento” y que puede definirse como el rechazo a los partidos políticos, las élites tradicionales y otras instituciones. La gente vota por nuevas plataformas políticas, a menudo creadas en torno a personalidades específicas y no a definiciones políticas.
El politólogo irlandés Peter Mair ha sostenido que “Aunque los partidos permanecen, se han desconectado hasta tal punto de la sociedad en general y están empeñados en una clase de competición que es tan carente de significado que ya no parecen capaces de ser soporte de la democracia en su forma presente”.
Bajo esas pautas agrega: “… desde la década de 1990 las instituciones políticas de la sociedad occidental han entrado en una profunda crisis que bien podría segmentarse en tres frentes: crisis política, de la democracia y de los partidos políticos, que juntas y combinadas han formado un coctel explosivo y letal para la vida política de la sociedad contemporánea, colocándola justo en donde está ahora, en una profunda crisis institucional en todos los sentidos”.
Esta crisis política se produce persistentemente por la relación tortuosa y difícil entre el ciudadano común y el Estado, y por el enorme alejamiento y divorcio que existe entre el individuo y la autoridad pública.
Por su parte, la crisis de la democracia surge al verificarse que los problemas de representación se han incrementado en virtud que entre gobernantes y gobernados existe un enorme vacío de representatividad.
En cuanto a la crisis de los partidos el politólogo irlandés pone al descubierto cinco indicadores:
a) Disminución significativa en la participación electoral;
b) Volatilidad electoral (resultados electorales imprevisibles entre una elección y la siguiente);
c) Desinterés de la militancia (desafiliaciones);
d) Carencia de identificación por parte del ciudadano con algún partido que lo represente;
e) Necesario financiamiento estatal como consecuencia de la perdida de representatividad social y afiliados aportantes). (iii)
Sin duda que los indicadores mencionados ilustran a las claras las causas de la decadencia del Partido Justicialista.
Si a todo ello le agregamos la falta de representatividad y liderazgo - A NIVEL NACIONAL - especular con una salida mágicamente digna sería de necios. Frente a un poder institucional reducido, desconectado de la clase media, encapsulado en un discurso ideológico de responsabilidad y políticamente desconcertado y sin reacción para, mínimamente, gobernar lo que nos queda, conlleva a imaginar un proceso de declive a corto plazo.
Intentar responsabilizar SOLO al kirchnerismo o a la ex Presidenta, detenida, proscripta y que “baila en el balcón” de éste ocaso partidario, implica desconocer la gravedad por la que atraviesa el movimiento.
Sin una renovación profunda de hombres, mujeres, ideales, proyectos y propósitos se hace imposible imaginar una salida que nos permita representar dignamente a la ciudadanía y recobrar la confianza de la justicia social.
Sin embargo, creo que pensar en una verdadera renovación constituye una utopía. Los “caudillos peronistas” eternizados en intendencias, provincias y/o bancas están muy arraigados en el poder y una elección internas, como hoy muchos proponen, no garantiza nada y mucho menos una renovación. Solo constituiría el mecanismo útil para librase de quienes molestan (molestan, pero sus votos le son convenientes. Por eso no rompen).
Quizás ese sea el motivo por el cual lo nuevos partidos tengan tanta relevancia.
Quizás sea momento oportuno de “arman de nuevo”.
Pero no cualquier movimiento puede adueñarse de la doctrina justicialista.
El Partido Justicialista o “Nuevo Justicialismo” no puede ser el bastión de dirigentes corruptos eternizados en el poder. No más enroques para poder armar de nuevo un Estado Eficiente.
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i.- HISTORIAS DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES EN POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA. 2019 ONU Mujeres, Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres. https://lac.unwomen.org/sites/default/files/Field%20Office%20Americas/Documentos/Publicaciones/2020/05/UNW_WEB_TestimoniosdeViolenciaPolitica.pdf
ii.- Miedo, seguridad y resistencias: el miedo como articulación política de la negatividad. Óscar Useche Aldana – POLIS Revista Latinoamericana - https://journals.openedition.org/polis/3893
iii.- DE LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA A LA CRISIS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS. Roberto Garcia JUARDO. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422017000200203
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