¡BASTA! de CORRUPCIÓN
Ustedes eran muy chiquitos, pero allá por los años ‘90 un conocido
empresario/sindicalista (contradictorio, no?), que en aquellas épocas se desempeñaba como titular de
la Superintendencia de Salud Nacional y que luego fuera Diputado y Senador por
su provincia, dijo abiertamente en un programa televisivo: “tenemos que tratar de no robar por lo menos por dos
años”. (lo resaltado y subrayado me pertenece).
Esa "expresión coloquial que probablemente se originó en la cultura
popular", (según la visión general creada por la IA) indudablemente no ha desarticulado
la continuidad práctica en el ámbito político; por el contrario: el descaro y la desvergüenza
para ejercer los principios no éticos e inmorales han ganado el proceder de funcionarios en los
despachos, recintos, juzgados, casa de gobierno, instituciones, etc.
etc. etc. En fin, han atropellado y sepultada a la honrosa decencia de todos
los ámbitos, públicos y privados.
Mirando hacia una vereda podremos comprobar:
Una criptomoneda promocionada y judicializada, pero … ya no se habla;
Valijas que saltean controles;
Funcionarios que renuncian y desaparecen de la faz territorial;
Veto validado que niega un ajuste justo a los jubilados frente a un aumento de dietas para Senadores;
Coimas por aquí y por allá que se resuelven con renuncias y un blindaje silencio de los
medios;
Y, obviamente, la compra para “cambiar
el voto” de representantes del pueblo y las provincias que, en quince días, cambian pensamientos o doctrinas bajo las cuales accedieron a la banca.
Si miramos para la vereda de enfrente la esperanza se diluye:
Funcionarios con causas judiciales que acompañan a candidatos en
campañas o, aún peor, ejercen cargos públicos;
Políticos eternizados en el poder que, antes de “soltar” cualquier privilegio,
marginan la lealtad o la ideología, poniendo en funcionamiento los mecanismos de la "traición";
Empleados públicos puestos a dedo con infinidad de causas por enriquecimiento ilícito, abuso del poder y violencia laboral jerárquica responsables de germinar la idea de un Estado deficiente; ese Estado, indispensable y necesario, cuyas instituciones desgarradas constituyen el campo corruptivo ventajoso para funcionarios, empleados y delegados gremiales que, amparados en leyes y silencios colectivos convenientes, resultan los responsable de una idea burocrática estatal por parte del pueblo.
De esa manera se ha colapsado la posibilidad de todo pensamiento que pueda dar marco a una nueva estatalidad a través de un Estado Eficiente.
Y, si miramos la calle del medio que intenta diferenciarse de las dos veredas, nada difiere con lo conocido … y así seguimos andando… como sí "aquí no pasa nada"…
En plena campaña electoral, vemos que la venta de humo se ha convertido en slogan preferido de todos los
candidatos. (Quizás nos crean tontos. ¿lo seremos?).
Estamos ante una verdadera grieta: la grieta de la inmoralidad.
Como dice la canción, “Poder jugar
en otro juego es lo que imagino
Donde la gente de mierda este muerta y los buenos, vivos
Quiero que sea este el lugar pero convertido…”
Y bajo éste escenario de total impunidad moral, pienso que ya no importa de qué lado estemos. Seamos de derecha, izquierda, centro, anti, pro o contra. Simplemente porque la moral y la ética no tienen ideologías políticas.
Lo indiscutible es que, como ciudadanos, sólo tenemos una herramienta para manifestarnos: nuestro
voto. Ese con el cual elegimos a quién y de qué manera queremos que nos
represente.
Y, en algún punto, ni vos ni yo estamos conformes con lo que hay, o con lo
que hubo, o cómo pinta el panorama.
Alguien por ahí me dijo: “lo peor
de los nuestros es mejor que cualquiera de los de ellos”. No. No lo creo
así. Me niego a resignarme ante lo mediocre, sucio, corrupto, deshonesto e
ilícito.
Quiero un gobierno democrático con funcionarios que me representen. No
quiero más nombres o personajes repetidos con enroques en cargos y candidaturas.
Bastante ejemplo tenemos los de este lado con la postulación de un candidato a Presidente bajo las banderas de la Justicia Social y el Estado presente ocupando
y defendiendo hoy ideas de la extrema derecha. (vale aquí la famosa frase: "¿en que te has convertido Daniel?")
Ningún ciudadano está a salvo de una autocrítica eleccionaria.
Dejemos de lado los odios, insultos y/o intereses. Votemos por principios. Principios
morales, éticos y sociales. No se trata de “poner
el último clavo en el cajón”. Estas elecciones son para que la sociedad
exprese su descontento ante la falta de representación de gobernantes,
legisladores y funcionarios. ES UN: ¡BASTA de CORRUCIÓN!. Provenga de dónde provenga.
No podemos ni debemos no interferir.
Es una elección para que el pueblo unido pueda manifestarse sin que ello implique un cambio de pensamiento ideológico.
Las cacerolas se están afinando. El #QueSeVayanTodos vuelve a ganar las calles.
¿Utopías? Tal vez … pero nunca me cansaré de caminar hacia el horizonte.
"CUIDAR NO SOLO EL PRESTIGIO DE LA ADMINISTRACION, SINO EL PRESTIGIO DE CADA UNO DE NOSOTROS: En consecuencia, si esa responsabilidad la compartimos y distribuimos entre todos nosotros, todos tenemos la obligación de trabajar para que eso no se produzca dentro de la administración pública para cuidar no sólo el prestigio de la administración, sino el prestigio de cada uno de nosotros.
EL FUNCIONARIO SE PRESTIGIA A SI MISMO, CON SUS PROCEDIMIENTOS, CON SU CAPACIDAD Y CON SU HONRADEZ: Algunos dicen que a los funcionarios no se los prestigia. No; el funcionario se prestigia a sí mismo y a la administración la prestigiamos entre todos los funcionarios, y entre todos la desprestigiamos. Yo no puedo prestigiar a nadie; cada uno se prestigia a sí mismo con sus procedimientos, con su capacidad y con su honradez..." Discurso pronunciado por el Teniente General Juan D. Perón, el 2 de julio de 1952, ante los altos funcionarios de la Administración Nacional.
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